Vino en grifo: innovación en una industria tradicional

El sector vitivinícola conserva ese encanto de la tradición, y aquellos de nosotros que lo apreciamos especialmente aprovechamos cualquier oportunidad para exhibir nuestros conocimientos sobre vinos. En un sector tan impregnado de historia y tradición, la mera introducción de tapones de plástico y rosca tardó bastante tiempo en ser aceptada, así que, ¿cuál es la reacción ante innovaciones más sustanciales, como servir vino en grifo? ¿Puede el público aceptar la idea de «tirar» una copa de vino?

Aunque para algunos podría considerarse ir demasiado lejos, aceptar esta innovación ofrece ventajas que pronto se aprecian, tanto para clientes como para negocios. Alejarse del tradicional modelo del vino con botellas de vidrio y tapones de corcho es una fórmula que beneficia a todos: es mejor para el consumidor, porque se le sirve una copa de vino fresco a menor precio; y es mejor para los restaurantes, porque reducen los residuos, mejoran sus credenciales medioambientales, gestionan sus existencias de manera más eficiente y ofrecen a los clientes una gama de vinos en copa mucho mayor, para todos los gustos.

En la base de este cambio se encuentra el innovador empleo del PET en forma de barril, que ofrece una alternativa económica y sostenible a las botellas de vidrio tradicionalmente usadas para el vino y a los barriles de acero.

Con un barril PET, la inversión inicial es relativamente pequeña: solo 200 euros para un cabezal de llenado manual. Cuando los productores deseen ampliar su producción, este se podrá instalar en un sistema automatizado. Lo que es más importante, los acopladores de los barriles PET de bares y restaurantes son iguales a los de los barriles de acero usados en los grifos de vino, por lo que pasarse a los barriles PET no requiere una costosa sustitución de la infraestructura, ni presenta barrera financiera de ningún tipo. Basta con conectar el barril de vino al sistema de bombeo existente y comenzar a servirlo.

Distribuidores de vinos como Roberson Wine han visto las grandes ventajas que ofrece este sistema, al mejorar la eficiencia en el transporte y el almacenamiento. Los ligeros barriles de gran volumen requieren menos espacio de almacén que las botellas de vidrio, y su transporte es también más rentable. Existe un menor gasto por roturas y residuos en comparación con las botellas de vino, y no hay costes de sustitución de los barriles dañados, perdidos o robados, ya que los petainerKeg son unidireccionales: es decir, no retornables y 100 % reciclables. Los barriles PET son además más fáciles de manejar durante su transporte y en los establecimientos minoristas y hosteleros.

Para aquellos que temen que la calidad y el sabor se puedan ver afectados, la avanzada tecnología que se usa en su fabricación permite que tanto el vino como la cerveza se puedan almacenar de forma efectiva en PET y preformas con garantías iguales, si no mayores, que las que ofrecen los barriles de acero y las botellas de vidrio. Un eliminador activo del oxígeno que está integrado en el material Polyester Plus evita la penetración de oxígeno en el producto y reduce la pérdida de CO2. Los pigmentos del poliéster protegen el contenido frente a la entrada de luz ultravioleta y la degradación que puede causar.

Se trata de una innovación que también está ayudando a abrir nuevos e interesantes mercados: un productor existente de Francia, que colabora estrechamente con Roberson y se ha pasado a la tecnología de barriles PET, habló con sus distribuidores estadounidenses sobre las ventajas de este sistema y, poco después, recibió pedidos de vino en barriles PetainerKeg para enviar tanto a la costa oeste como a la costa este de ese país.

Acogerse al cambio es, a menudo, un paso complicado para cualquier industria, y probablemente lo es mucho más cuando la historia y la reputación son tan importantes. Para los productores de vino y el sector de la hostelería, sin embargo, las ventajas económicas y de sostenibilidad de los barriles PET superan con creces la idea de que el vino solo se distribuye en botella. Gracias a su baja barrera de entrada para disfrutar de una copa de vino fresco de la máxima calidad, ya se trate de vino de la casa como de caldos distinguidos con un alto margen, no solo ganan todas las personas, sino también el medioambiente.